La Universidad de Puebla coloca con éxito en órbita el nanosatélite GXIBA-1

La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) celebró el despliegue exitoso del nanosatélite mexicano GXIBA-1 desde la Estación Espacial Internacional (EEI) el 3 de febrero de 2026, marcando un hito en la participación de México en proyectos espaciales internacionales y resaltando la capacidad científica de jóvenes y académicos nacionales.
El GXIBA-1 fue liberado a las 2:30 de la madrugada desde el módulo japonés Kibo mediante el brazo robótico del mismo, tras haber llegado a la EEI en octubre de 2025. El viaje comenzó con su lanzamiento desde el Centro Espacial Tanegashima, en Japón, a bordo de un cohete H3 de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), y su instalación en el dispositivo de despliegue orbital para pequeños satélites.
Este proyecto destaca por ser diseñado, construido y operado principalmente por estudiantes y docentes de la UPAEP, lo que lo convierte en una demostración clara del talento mexicano en ingeniería aeroespacial. Cerca de 80 estudiantes y más de una decena de profesores asumieron funciones técnicas clave durante todo el proceso, desde el diseño y las pruebas hasta la comunicación con la EEI, superando muchas de las barreras habituales en este tipo de misiones.
La misión de GXIBA-1 tiene un claro enfoque social y científico: el monitoreo de volcanes activos en México, como el Popocatépetl, mediante una cámara que captura imágenes en el espectro visible para analizar la dispersión de cenizas y otros parámetros de interés. Los datos obtenidos serán procesados y compartidos con organismos como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y Protección Civil, con el objetivo de apoyar en la toma de decisiones ante posibles eventos eruptivos.
Además, el satélite fue diseñado para minimizar su impacto ambiental en el espacio: gracias a sus sistemas de orientación magnética, se espera que permanezca operativo aproximadamente un año antes de perder altitud y desintegrarse de forma controlada al reingresar a la atmósfera, sin generar basura espacial.
La comunidad universitaria celebró este logro como una muestra del potencial del talento mexicano aplicado a la ciencia y la tecnología, especialmente cuando se combina con cooperación internacional, como la establecida con la JAXA y la participación en programas como KiboCUBE, impulsado por la Agencia Espacial Japonesa y la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre.
El éxito de GXIBA-1 también prepara el terreno para futuras misiones, incluyendo el desarrollo de un segundo nanosatélite con capacidades aún más avanzadas, consolidando así a la UPAEP como un referente nacional en innovación aeroespacial.




