Checo Pérez: 5 datos curiosos que quizá no sabías

Sergio “Checo” Pérez celebró su cumpleaños y, más allá de los podios, las remontadas épicas y la bandera mexicana ondeando en la Fórmula 1, la fecha nos dio el pretexto perfecto para mirar al piloto desde otro ángulo. Porque detrás del casco y la velocidad hay una historia llena de detalles poco conocidos, anécdotas inesperadas y rasgos muy humanos que lo hacen aún más cercano a sus seguidores.
Por eso, aprovechando la celebración, reunimos cinco datos curiosos que revelan un lado distinto de Checo: desde sueños que no tenían motor, hasta manías, miedos y momentos que marcaron su camino antes de convertirse en uno de los deportistas mexicanos más importantes del mundo.
De niño soñaba con el fútbol, no con la F1

Antes de imaginarse al volante de un monoplaza, Checo quería ser futbolista profesional y en especial soñaba con vestir la camiseta del Club América. Esa pasión lo acompañó tanto que hoy todavía mantiene una relación especial con el fútbol, incluso participando en eventos del deporte fuera de las pistas.
Su icónico número 11 tiene un origen futbolístico

El famoso dorsal 11 que usa en la Fórmula 1 no fue elegido al azar. Lo escogió en homenaje a Iván “Bam-Bam” Zamorano, delantero chileno de quien era fanático en su infancia, cuando seguía al América y soñaba con el fútbol.
Tiene una curiosa fobia: la tripofobia
A pesar de estar acostumbrado a velocidades superiores a los 300 km/h, hay algo que verdaderamente le causa inquietud: la tripofobia, es decir, una sensación de incomodidad al ver pequeños hoyos o patrones repetitivos. Una curiosidad del piloto que contrasta con su valentía en la pista.
Humildes comienzos en Europa antes de la gloria

Cuando era apenas un adolescente de 15 años, Checo se mudó a Alemania para perseguir su sueño de competir en el automovilismo europeo. No fue fácil: vivió en un restaurante propiedad de su jefe de equipo, durmiendo en una pequeña habitación sobre la cocina y, a veces, ayudando con labores del lugar para mantenerse en pie.
Su primer accidente… por unos tenis de fútbol
Incluso los pilotos más exitosos tienen anécdotas curiosas. El primer carro de Checo fue un Chevy plateado heredado de sus hermanos, y lo terminó chocando. ¿La razón? Iba a toda velocidad de regreso a casa porque había olvidado sus tenis para un partido de fútbol. Una historia que une sus dos grandes pasiones desde muy joven.




